El tabaco, un conocido peligroso

Ya hace mucho tiempo que sabemos que fumar es nocivo para la salud.

A pesar de que ya todos conocemos que un cigarrillo contiene más de 600 sustancias tóxicas y que al menos 40 de ellas de producen cáncer, que en el humo del tabaco se han detectado 3.500 sustancias tóxicas, seguimos fumando.  También sabemos que el tabaco contiene sustancias altamente adictivas como la nicotina. Por ello debemos considerar el tabaquismo como una enfermedad adictiva y la primera causa de muerte prevenible.

Si nos fijamos exclusivamente en los efectos del tabaco sobre nuestro aparato respiratorio veremos que al fumar:

  • Las vías respiratorias se inflaman y estrechan dificultando el paso del aire.
  • Los cilios, que son una especie de pelos finos que barren fuera de las vías respiratorias las partículas nocivas, dejan de funcionar.
  • Se produce más mucosidad que puede causar tos crónica.
  • Los alveolos se destruyen poco a poco y llega menos oxígeno a la sangre.

En consecuencia, poco a poco, la sensación de ahogo aumenta y actividades que implican cierta movilidad física son cada vez más difíciles de realizar.